Cerca de setenta mujeres, madres y cuidadoras de niñas y niños pertenecientes a siete juntas vecinales de las zonas bajas del Distrito 3 del municipio de Sucre participaron en un ciclo formativo impulsado por Aldeas Infantiles SOS, enfocado en promover prácticas de crianza protectora basadas en el buen trato, el afecto y el establecimiento de límites adecuados para garantizar el bienestar infantil.
La iniciativa, desarrollada en coordinación con la Sub Alcaldía del Distrito 3, contempla tres talleres orientados a fortalecer capacidades parentales y promover entornos familiares seguros, donde niñas y niños puedan desarrollarse en condiciones de cuidado y protección.
Durante el proceso formativo, las participantes reflexionaron sobre sus propias experiencias de crianza y analizaron cómo estas influyen en la forma en que hoy acompañan a sus hijas, hijos, nietos o sobrinos.
En los espacios de diálogo, se generó un intercambio de experiencias que permitió comparar modelos tradicionales de crianza con enfoques actuales centrados en el respeto, la comunicación y el desarrollo emocional de niñas y niños.
“Antes, cuando yo era niña, debías hacer caso a tus papás; si no lo hacías, te esperaba una paliza en la casa”
Testimonio de participante
En un ambiente de confianza, las asistentes reflexionaron sobre la importancia de reemplazar prácticas de castigo por estrategias educativas que permitan a niñas y niños comprender límites claros y desarrollar estabilidad emocional.
“Ahora no se habla de castigos, sino de consecuencias”
Facilitadora del taller
Asimismo, las participantes compartieron experiencias positivas en la aplicación de límites y normas en el hogar, destacando la importancia de la coherencia y el acompañamiento en el proceso de crianza.
“Los niños son muy inteligentes, entienden cuando alguna situación les va a afectar. Por ejemplo, cuando le digo NO a mi hijo, lo mantengo hasta el final”
Testimonio de participante
Las reflexiones y testimonios recopilados durante la jornada constituyen un insumo clave para continuar fortaleciendo procesos educativos orientados a informar, sensibilizar y generar conciencia sobre la crianza positiva y protectora.
Este tipo de iniciativas contribuye a la construcción de entornos familiares libres de violencia, promoviendo el desarrollo integral de niñas y niños y reforzando el rol de las familias como espacios de cuidado, protección y bienestar.