LucÃa besaba a sus nietos, Julio y MarÃa, mientras esperaba el inicio de la feria de presentación de carpetas sobre la metodologÃa de crianza protectora, en la que participaron dieciséis familias del Servicio de Familia Ampliada. Antes del acto, conversó en quechua con otros cuidadores, mostrando que, gracias al proceso de aprendizaje, no solo se fortalecieron como familia, sino que también formaron una comunidad en la que pueden apoyarse mutuamente.
Familias esperando el inicio de la Feria de crianza protectora.
En la apertura, Juan José GarcÃa, gerente del programa Sucre de Aldeas Infantiles SOS, señaló: “La familia ampliada tiene un gran valor para una niña o un niño que ha perdido el cuidado de sus padres, porque vuelve a encontrar en el amor de sus abuelos, hermanos o tÃos una familia que lo cuide y lo proteja hasta que llegue a convertirse en adulto”.
El proceso de fortalecimiento familiar comenzó con la participación de la DefensorÃa de la Niñez y Adolescencia, que socializó con los cuidadores la importancia del documento de responsabilidad del cuidado y de la guarda legal.
Posteriormente, durante aproximadamente tres meses y medio, la organización trabajó con las dieciséis familias ampliadas en las siguientes temáticas: el valor de la familia y la comunidad, el derecho a la protección integral, género, prevención de la violencia, la autoprotección, comunicación afectiva en familia, resolución de conflictos, entre otras. Todas las temáticas se desarrollaron con el fin de fortalecer los vÃnculos familiares y desarrollar competencias parentales en los cuidadores y la familia.
Presentando trabajos realizados en familias
Trabajos realizada en familia.
Al cierre de la presentación de trabajos de Crianza protectora.
“Cuando ingresamos al servicio, creÃa que éramos los únicos que vivÃamos de esa manera. Ahora veo que son muchas las familias que cuidan a sus nietos, sobrinos, primos o hermanos. En mi caso, son mis nietos, a quienes cuido y que se han convertido en mi motor de vida”, contó Lupe, de 60 años.
La feria cerró el proceso de capacitación en crianza protectora con la presentación de trabajos elaborados de manera conjunta y la entrega de certificados a cada familia.
“Nuestra forma de criar antes era con violencia, a punta de chicote. Ahora es distinto: para nosotros el amor es la manera adecuada de cuidar a nuestras wawas”, decÃa Carlos, de 67 años, responsable del cuidado de sus nietos al cerrar la actividad.