Con la convicción de que toda niña, niño y adolescente tiene derecho a crecer protegido, escuchado y acompañado, se realizó el taller “Me cuido, me protejo”, una propuesta formativa destinada a fortalecer las habilidades de autoprotección y seguridad personal de NNA en situación de alta vulnerabilidad pertenecientes al Servicio de Fortalecimiento Familiar del Programa Cochabamba de Aldeas Infantiles SOS.
Esta iniciativa nace desde el principio de que la protección comienza cuando un niño reconoce su valor y comprende que su cuerpo, su voz y sus límites merecen respeto.
Un espacio seguro para aprender a cuidarse
El programa, compuesto por cuatro sesiones vivenciales, combina dinámicas lúdicas, contención emocional, ejercicios corporales y herramientas prácticas de autoprotección no violenta, siempre con un enfoque ético y protector. No se enseña combate; se enseña a reconocer riesgos, a pedir ayuda, a decir “no” con firmeza y a confiar en las redes de apoyo que los rodean.
La metodología parte de un enfoque de derechos, protección y acompañamiento psicosocial, donde cada niña y niño puede explorar sus emociones, reconocer sus límites y comprender que tienen derecho a estar seguros en la calle, en la escuela, en su hogar y en cualquier lugar.
Las sesiones abarcaron desde el autocuidado y la construcción del “espacio seguro”, hasta estrategias prácticas como mantener distancia protectora, liberarse de agarres simples sin violencia, correr hacia un adulto seguro o pedir ayuda en voz alta.
A lo largo de las primeras sesiones, las niñas y niños han encontrado en este espacio un lugar donde pueden hablar sin miedo, jugar, aprender y reconocer que cuidarse también es un acto de amor propio.
“Me gusta lo que el profesor nos enseñó para defendernos. Es importante cuidar nuestro cuerpo. Hemos practicado cómo soltarnos si alguien nos quiere lastimar”.
— Julieta, participante
“Me gustó aprender cómo cuidarnos y protegernos en situaciones peligrosas… también aprendimos sobre higiene y cómo prevenir que nos lastimen. Aquí me siento bien, no insegura”.
— Noemí, participante
“Hay que defenderse de la violencia y de las personas que quieren hacerte daño”.
— Fernanda, participante
Un espacio que transforma seguridad en esperanza
El taller “Me cuido, me protejo” se convierte en un puente entre el conocimiento, la seguridad y la esperanza. Es una herramienta concreta para que niñas, niños y adolescentes crezcan con la certeza de que su cuerpo les pertenece, que su voz importa y que siempre habrá un adulto dispuesto a escucharlos y protegerlos.
![La metodología parte de un enfoque de derechos, protección y acompañamiento psicosocial]()