COCHABAMBA – En un martes que quedará marcado por el compromiso y la alegría, las familias del Distrito 9 vivieron una jornada donde el fútbol fue mucho más que un juego. Bajo el lema “Jugamos por la Igualdad de Género”, niñas, niños y sus cuidadores demostraron que el verdadero desarrollo de una sociedad se construye en el calor del hogar.
El deporte como motor de igualdad
Desde tempranas horas, el espacio de juego se llenó de energía. Equipos mixtos, integrados por niñas y niños entre 9 y 14 años, desafiaron los estereotipos tradicionales del deporte. La actividad buscó la sensibilización comunitaria y permitió que madres, padres y cuidadores se involucraran activamente animando a sus hijos.
“Crianza positiva”, el mayor logro de las familias
Uno de los momentos más significativos fue la entrega de certificados a las madres participantes de los procesos de formación en Crianza Positiva y Pedagogía del Auto Socio Cuidado.
Este reconocimiento evidencia el esfuerzo de las familias por romper ciclos de violencia y adoptar herramientas afectivas y de autocuidado que protegen el bienestar emocional de sus hijas e hijos.
“¡No olviden lo aprendido, mamás! Cada paso que dan en la crianza positiva es por sus hijos e hijas, por sus familias”.
— Tamara Gonzales, Asesora de Fortalecimiento Familiar
Un encuentro navideño con identidad comunitaria
Para cerrar la jornada, el espíritu navideño unió a las familias en una chocolatada compartida, un espacio de convivencia que reforzó los lazos y el apoyo mutuo.
En reconocimiento a la corresponsabilidad y al esfuerzo demostrado durante el año, se entregaron canastones navideños como incentivo al compromiso de las familias en su proceso de fortalecimiento. Este gesto busca celebrar su resiliencia y su voluntad de ofrecer a sus hijos un entorno seguro y protector, especialmente en fechas donde la unión familiar cobra un significado especial.
Con esta actividad, Aldeas Infantiles SOS Cochabamba celebró los logros alcanzados en el camino hacia una vida libre de violencia para cada niña y niño, recordando que la esperanza también se construye desde la convivencia comunitaria y los vínculos familiares.