Roxana lo más importante siempre fue mantener juntos, a su familia.
Inspiradoras – octubre 3 2019

Una mujer valiente

Inspiradoras

Cuando Marcela recuerda su infancia se pone triste, sus ojos brillan y la voz se le quiebra.

Ella creció con su abuela, una mujer muy dura de carácter; a sus 10 años Marcela debía cocinar y lavar la ropa para su abuela y sus tíos, también cuidaba de sus dos hermanitas de nueve y cinco años, era la única forma para que la dejen asistir a la escuela, siempre se preguntaba ¿hasta cuándo seguiría viviendo así? Su mamá le había dicho que pronto regresaría y que su nueva pareja los ayudaría a salir adelante, pero eso nunca pasó.

A sus 15 años, su abuela le insistió en dejar la escuela, ya no tenía los recursos para cubrir los gastos de Marcela y sus hermanas, pero Marcela anhelaba terminar el colegio y estudiar para ser policía. Buscó un empleo en un restaurante para seguir estudiando por la noche, su esfuerzo y decisión la llevaron a terminar el bachillerato por su cuenta.

La situación no mejoraba, una de sus hermanas que ya era adolescente decidió realizar su vida por su cuenta, más tarde Marcela se enteró que su hermana había tenido un bebé y que lo había descuidado, no podía hacerse cargo y quería abandonarlo, pero Marcela impidió que esto suceda y decidió hacerse cargo de su sobrina, desde entonces su hermana desapareció.

Después de un tiempo la mamá de Marcela volvió a buscarla, esta vez, con más problemas económicos, porque tuvo tres hijos más. Cuando Marcela conoció a sus nuevos hermanos vio que estaban desnutridos, maltratados y descuidados. Conoció que la Defensoría de la Niñez quería llevarse a sus hermanos a un centro de acogida porque estaban en completo abandono. La casa donde vivían solo tenía una habitación, dentro de ella un colchón tendido en el piso con varias frazadas, las paredes de adobe y el piso de tierra, daban cobijo a toda su familia. Esto motivó a Marcela a seguir trabajando para mejorar las condiciones de sus hermanos, el sueño de ser policía cada vez se alejaba más.

Marcela se encontraba emocionalmente inestable, pero todavía tenía la esperanza y la fortaleza de mantener unida a su familia, fue cuando conoció a su actual pareja, en él encontró comprensión y mucho apoyo para salir adelante, decidieron vivir juntos y tener un hijo.

Actualmente Marcela tiene 25 años, después de todas las dificultades que atravesó, decidió hacerse cargo junto a su pareja, de su hijo, su sobrina y de sus tres hermanitos. Aldeas Infantiles SOS conoció el caso por referencia de un dirigente vecinal del lugar donde Marcela vive, y que escuchó que la Organización apoya a las familias ampliadas, una modalidad de cuidado que previene el abandono infantil, fortaleciendo las capacidades de cuidado de los tíos, abuelos y hermanos mayores que asumen el cuidado de sus sobrinos, nietos o hermanos pequeños, en este caso, de Marcela quien tuvo el valor de no abandonar a sus hermanitos ni a su sobrina. 

Desde que Marcela forma parte del programa, sus condiciones de vida han mejorado, ya no vive en una sola habitación, logró construir junto a su esposo dos habitaciones más, tienen acceso a agua y electricidad, su sueño a futuro es concluir la construcción total de su casa. Su esposo cuenta con un trabajo temporal y ella inició con la venta de ropa en un mercado, juntos contribuyen a su hogar, fortaleciendo su relación de pareja. Lo más importante es que Marcela aprendió a cuidar mejor a su hijo de 3 años, sus hermanos de 6, 13 y 14 años y su sobrina de 5 años, a través de charlas y sesiones con un asesor de desarrollo familiar que desarrolló en ella pautas de crianza, logrando mejorar la alimentación de los niños, el acceso a la educación formal y principalmente llenándolos de amor y protección.