"Gracias al amor y al apoyo, siento que atravesé muchas dificultades, pero mis hermanos fueron mi impulso y mi motor para cumplir sueños."
Cuando Karina recuerda su infancia, lo primero que viene a su mente no son las dificultades, sino las ganas de superarlas. Desde pequeña entendió que los desafÃos podÃan transformarse en oportunidades. Nació en Santa Cruz, pero su historia tomó un nuevo rumbo cuando, junto a su madre, llegó a Cochabamba en busca de un nuevo comienzo. Sin embargo, la vida la separó de ella y de su hermano menor, fue entonces cuando encontró una familia en Aldeas Infantiles SOS.
Una barrera que se convirtió en impulso
Karina enfrentó una etapa marcada por la falta de recursos y acceso a herramientas tecnológicas, especialmente durante su etapa escolar. Mientras el mundo académico avanzaba hacia la digitalización, ella no contaba con un celular ni una computadora propia. Esa carencia se transformó en un obstáculo en sus clases y para cumplir con sus tareas, especialmente en un entorno donde la educación exigÃa cada vez más conectividad.
En la aldea aprendió el valor de la independencia, la responsabilidad y la búsqueda constante de soluciones. Cuando algo faltaba, aprendió a buscarlo.
Con el tiempo, la aldea implementó dispositivos más modernos en las casas, y ese gesto marcó un antes y un después en su aprendizaje, lo que la llevó a ser una de las mejores alumnas de su clase y tener entrada directa a la universidad.
Karina en la Universidad Mayor de San Simón, donde estudia LingüÃstica.
Idiomas, cultura y un futuro sin lÃmites
Hoy Karina estudia LingüÃstica en la Universidad Mayor de San Simón. Está en cuarto semestre y domina el inglés; además, estudia francés y otras ramas del lenguaje. Lo hace con una convicción firme: "la universidad no es suficiente, siempre hay que buscar otros métodos para aprender más". Sueña con viajar, conocer nuevas culturas y perfeccionar su conocimiento de idiomas.
El estudio de idiomas es su pasión y su camino hacia el mundo.
Su historia demuestra que la verdadera superación nace del esfuerzo y del acompañamiento oportuno. En su familia encontró un espacio donde aprendió a creer en sà misma, a no rendirse ante las dificultades y a transformar cada reto en una lección.