Abuela · cuidadora de tres nietos

Cuando el amor se convierte en hogar

Juanita no lo planeó así. La vida simplemente llegó, y ella dijo que sí. Hoy es el hogar de tres niños que la llaman mamita.

Juana, abuela cuidadora de tres nietos

"No les voy a dejar a mis niños. Los amo mucho. Quiero que sean buenas personas, educadas."

Juanita tiene las manos acostumbradas al trabajo. Las mismas que hacen artesanías, que pelan fruta en pedacitos pequeños y lavan ropa al filo del cansancio, son las que cada mañana preparan el desayuno para tres niños que la llaman mamita. No lo planeó así. La vida simplemente llegó, y ella dijo que sí.

Una decisión tomada en una noche

Cuando su hija y el padre de los niños quedaron detenidos por causas judiciales en el departamento de Oruro, los tres nietos de Juanita —menores de 10 años— estaban en riesgo de ingresar a un centro de acogida, lejos de cualquier figura familiar. La noticia le llegó una tarde mientras vendía en la calle. Esa noche no durmió. Pero al día siguiente ya estaba buscando la manera de traerlos. Aunque viviera en La Paz. Aunque estuviera casi llegando a la tercera edad. Aunque el cuerpo a veces le pidiera parar.

Para Juanita, dejar a sus nietos no era una opción. "No les voy a dejar a mis niños", dice, con una convicción que no necesita adornos.

Juanita con sus nietos en casa
En su casa acomodó ambientes para los niños. Los dos mayores ya van al colegio; el menor llegó gateando y hoy corre y habla.

Un hogar construido de gestos pequeños

En su casa acomodó algunos ambientes para los niños, adoptaron un gato callejero que llegó flaco y hambriento, y cada noche los tres se acomodan juntos en un colchón grande donde a veces ella también termina dormida entre abrazos. Los dos mayores ya van al colegio, el más grande es el alumno de referencia de su profesora, y el menor —que llegó gateando— hoy corre, habla y ya sabe contar.

A los tres les habla del respeto, de la honestidad, de no envidiar lo que el otro tiene. "Quiero que sean buenas personas, educadas", dice. Así, en esos gestos pequeños y cotidianos, Juanita les va enseñando que la vida, aun en sus momentos difíciles, puede ser generosa.

Juanita en actividades cotidianas con sus nietos
Aldeas Infantiles SOS camina junto a ella: apoyo económico, acompañamiento y ayuda con trámites.

Acompañamiento que da tranquilidad

En ese camino, Aldeas Infantiles SOS sigue caminando junto a ella. A través de sus servicios encontraron en Juanita la figura de cuidado ideal para sus nietos, apostando por mantener a los niños dentro de su propio núcleo familiar. Hoy continúan brindándole apoyo económico, acompañamiento y espacios de formación. Hasta la ayudan con los trámites, algo que para esta abuelita que no terminó la escuela significa un alivio real. "Ya me quedo tranquila", dice.

Hoy, cuando le preguntan qué significa ser el hogar para sus nietos, Juanita no habla de paredes ni techos. Habla de los tres apilados en el colchón, del "mamita, te quiero" dicho al mismo tiempo por bocas distintas. Confía en que su hija saldrá pronto y que juntas van a luchar, a sobresalir. Mientras tanto, ella sostiene el hilo. Y cuando la noche llega y los tres se arriman a ella en el colchón grande, Juanita sabe que tomó la decisión correcta.