Por una vida diferente
Celia es madre de tres niños. Tuvo que hacerse cargo de la responsabilidad total de éstos cuando su pareja los abandonó.


Proveniente de una familia de escasos recursos, Celia sólo pudo cursar hasta el sexto año de primaria y, como muchas de las mujeres de las áreas rurales, formó una familia a muy temprana edad. Con dos hijos que cuidar, la situación y el reducido presupuesto del que disponían generó varios problemas en la joven pareja, a las constantes e injustificadas ausencias de su esposo se sumaba la violencia intrafamiliar que se hacía poco a poco parte de la rutina. Celia no perdía las esperanzas de que algún día todo sería mejor y decidió iniciar la venta independiente de frutas, pero tuvo que lidiar con el mal comportamiento de su esposo, quien hurtaba los pocos ingresos que ella lograba. Embarazada de su tercer hijo, se enteró que su pareja había formado otra familia; ello significó la ruptura definitiva con el padre de sus hijos y también el momento en que había tomado la difícil decisión de salir adelante sola. Un cambio esperado Celia llegó a la ciudad de Sucre con muchas esperanzas, dedicándose inicialmente al comercio. Los resultados de su esfuerzo eran gratificantes, pero a su vez suponían un sacrificio al momento de compartir tiempo con sus pequeños. Por ello, al enterarse de un puesto vacante en el Centro Social SOS de Sucre no dudó en esforzarse para quedarse. El tiempo ha transcurrido y hoy la historia de Celia es diferente, pues como colaboradora del Programa de Fortalecimiento Familiar de esa ciudad comprendió que valorarse es uno de los pasos fundamentales para cambiar su vida y la de sus hijos, entendiendo que éstos tienen el derecho de crecer en un ambiente seguro y lleno de amor. Un ambiente que ha consolidado junto a ellos paso a paso.

Fuente: Centro Social SOS Sucre 

Fotografía: Centro Social SOS Sucre