Ya nada es como antes

Estefanía y sus cinco hermanos menores vivían en un lugar muy particular, lejos de ser una casa y mucho menos de llamarse hogar. Su diario vivir transcurría en un terreno baldío donde el único espacio que habitaban era un viejo autobús abandonado, donde vivían ella, sus padres y sus hermanos. Todos los niños junto con sus padres llegaron a vivir en condiciones muy precarias, con hacinamiento y llenos de carencias y peligros; ante la mirada de los muchos vecinos que pasaban por allí y que tal vez no se imaginaban lo que pasaba con esta familia. 

El padre, de ocupación mecánico era un hombre muy violento con su esposa y con sus hijos; consumidor de alcohol y con trabajos eventuales; la madre, una joven mujer, víctima también de violencia y con pocas habilidades parentales para el cuidado de sus hijos. 

Por algún motivo que se desconoce terminaron viviendo allí; donde Estefanía y sus hermanos tienen los recuerdos más dolorosos de su corta vida. 

Para los niños, nada es claro en realidad y entre la lucha por entender qué pasó y por olvidar aquellas escenas; sólo recuerdan ver a su hermana inconsciente siendo llevada al hospital. Sin entender la situación, los niños terminan en la casa de una vecina, donde su madre los llevó para poder cuidar de Estefanía en el hospital. 

La vecina, al enterarse de lo sucedido y al indagar más en la vida de los niños, busca ayuda; es entonces donde intervienen las autoridades y los niños son atendidos de manera inmediata, pues se encontraban en mal estado nutricional y de salud, en condiciones muy lamentables. 

Aunque han pasado casi 3 años desde ese momento, todavía es duro para ellos hablar de eso, es difícil recordar el pasado y tratar de entender qué paso sin tener las respuestas. Y ahora después de estos años los 5 hermanos siguen juntos; crecen, comen, juegan, estudian y descansan en la misma casa; ahora tienen un hogar que los acoge, una madre que los cuida y les educa, otros hermanos que comparten con ellos cada día de sus vidas. 

Ya nada es como antes para ella; hoy se levanta todos los días sabiendo que hay desayuno en la mesa, que sus hermanos y ella irán al colegio y presentarán sus tareas porque tienen todo lo necesario para hacerlo. 

Los días lunes Estefanía se encuentra con su psicóloga, con quien conversa por largas horas para luego ir a su casa en compañía de su madre. Asiste los domingos a la iglesia de su comunidad donde en septiembre celebrará también la primera comunión. Estefanía ha descubierto que le gusta y tiene talento para dibujar y pintar. Canta muy seguido y le gusta bailar con sus hermanas.  

Recientemente participó en una exposición y degustación de comidas donde conoció a un chef famoso y además de todo, ella y sus hermanas salieron en la portada del periódico local; no lo podían creer…. “Eran ellas”; más que felices casi rompen el periódico porque todos en la casa querían ver la fotografía. 

Descubre cómo puedes aportar para apoyar a más de 12.000 niños y niñas en riesgo de crecer sin el cuidado de una familia 

Comparte en: